Robby Müller - NÓMADA DE LA CÁMARA
En la primera edición de Madridimagen, hace ya once años, tuvimos la fortuna de contar con una nutrida representación de lo mejor de la fotografía cinematográfica. Media docena de Oscar y multitud de otros reconocimientos sumaban nombres míticos como Freddie Young, Gabriel Figueroa, Freddie Francis, Pepe Aguayo, Henning Bensen, Teo Escamilla, Jost Vaccano, etc. Sin embargo, el camarógrafo más perseguido y admirado fue Robby Müller quien, con Juan Ruiz Anchía como traductor de lujo, fue el protagonista del seminario más concurrido.
“Breaking the wawes” (Rompiendo las olas, dirigida por el danés Lars Von Trier) había obtenido el Premio del Jurado en el último Festival de Cannes. Allí sorprendió por la novedad de sus imágenes y, aún sin estrenar en España, levantaba verdadera expectación. Tuvimos la oportunidad de que el creador de dichas imágenes nos explicara su proceso creativo de primera mano. Los más jóvenes e inquietos no cesaban de hacerle preguntas aprovechando su generosidad. Pero la contribución de Robby se extendió a otro seminario que tuvo lugar en Molinare – su responsable, Chema Remacha, también colaboraba generosamente- en el que nos explicó como había utilizado el Spirit Datacine rompiendo las normas de la imagen tradicional.
Sin embargo, su nombre me retrotrae a tiempos anteriores. Cuando nos reuníamos en los desaparecidos cines Alphaville – su creador, Javier de Garcillán nos dejó recientemente- para admirar las imágenes de “Der Amerikanische Freund” (El Amigo Americano, 1977, de Wim Wenders). No creo que ninguna otra novela de Patricia Highsmith haya tenido tanta fortuna en su traslado a la pantalla con el impresionante Bruno Ganz y su “amigo americano”, Denis Hopper, secundados por un magnífico Nicholas Ray en la genial atmósfera creada por Robby Müller.
El éxito de esta película le abrió las puertas del cine americano donde, en alguna ocasión, le privaron del placer de bailar con la cámara pues, además de iluminar, Robby siempre opera la cámara. Lejos de dejarse seducir por aquel mega mercado, que le obligaba a hacer películas correctas y no le permitía experimentar e innovar, siguió moviéndose por películas de relativamente bajo presupuesto y alto interés.
Entre sus trabajos que más me llamaron la atención recuerdo otras obras de Wenders, a quien le hizo su primera película, “Summer in the city” (1970) y posteriormente una docena más. En mi retina se quedaron grabados el blanco negro de “Die Angst des Tormanns beim Elfmeter” (El miedo del portero ante el penalti, 1972); la belleza trashumante de “Alice in den Städten” (Alicia en las ciudades, 1974); y los encuadres de “Paris, Texas” (1984) todas ellas con sabor Alphaville.
Su paso por el cine americano, aparte de títulos comerciales cuyo único objetivo era la taquilla, deja títulos interesantes. Con el americano Jim Jarmusch rueda seis películas. Entre ellas, “Down by law” (Bajo el peso de la ley, 1986), y “Mistery Train” (1989). También colabora con Peter Bogdanovich en “Saint Jack” (1979) y “They All Laughed” (1.981). William Friedkin le debe las fuerza de las imágenes de “To live and die in L.A.” (1985). Con el inglés John Schlesinger colabora en “The Believers” (1987).
Pero Robby, nacido en 1941 en las Antillas holandesas, residente en Ámsterdam y nómada por naturaleza y por trabajo –rueda en gran cantidad de países con gentes de muy diferente procedencia- se siente más a gusto en el cine de europeo. Colabora en el debut como director de uno de los más prestigiosos escritores y dramaturgos de los últimos años, el austriaco Peter Handke - que ha colaborado con Wenders para llevar al cine alguno de sus relatos- en el rodaje de su novela “Die Linkshändige Frau” (La mujer Zurda, 1978). Con el francés Barber Schroeder rueda “Tricheurs” (1984) y “Barfly” (1987). Con el maestro polaco Andrej Wajda rueda “Korczak” (1.990). En “24 Hour Party People” (2002), que supone su primera colaboración con el interesantísimo director inglés Michael Winterbottom, recrea la agitada atmósfera musical de Manchester en los últimos 70…
Su reencuentro con Lars Von Trier da lugar a otra de sus películas más innovadoras “Dancer in the Dark” (2000) que logra multitud de reconocimientos: Palma de Oro en Cannes, 4 nominaciones a los Oscar, Mejor Película Europea, Goya a la Mejor Película Europea.…
Tengo el honor de compartir créditos con mi largamente admirado Robby en uno de sus últimos trabajos, Visions of Europe (2004). Una película producida para celebrar la más reciente ampliación de la Unión Europea. Müller se responsabilizó de las imágenes del prólogo y yo de la parte rodada en España, “Our Kids”, dirigida por Miguel Hermoso.
Recuerdo a Robby con su cazadora vaquera y una bolsa al hombro haciendo fotos de todos los rincones del Círculo de Bellas Artes - gentilmente cedido por su director, César Antonio Molina (actual Ministro de Cultura)- con la Ixus que les había regalado Canon a nuestros invitados. Estoy deseando verle recogiendo el MADRIDMAGEN GOLDEN AWARD en la Sala Doré de la FILMOTECA ESPAÑOLA. Creo que esta distinción ha sido muy pocas veces tan justamente entregada. ¡Welcome Back Robby!