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MADRIDIMAGEN 2007 - GOLDEN AWARD
 
   
ROBBY MÜLLER (NSC / BKV)
Considerado como uno de los mejores directores de fotografía que ha dado la cinematografía europea en las últimas décadas, colaborador habitual en la filmografía de Wim Wenders, Jim Jarmusch (Down by Law – 1986, Dead Man - 1995, Ghost Dog – 1999), Lars von Trier (Breaking the Waves -1996, Dancer in the Dark – 2000), Peter Bogdanovich (Saint Jack – 1979, They all Laughed… - 1980) o Michael Winterbottom (24 Hour Party People – 2002) entre otros. Robby Müller ha sido descrito como el mejor holandés con la luz desde Vermeer. Ha trabajado a ambos lados del Atlántico, fotografiando films para directores con visiones ampliamente variadas. Su obra abarca más de sesenta títulos. Según Müller no hay ninguna técnica mágica para conseguir la estética de un film, es un enfoque más filosófico, algo personal, igual que cada individuo es diferente. No le gustan que todos sus films tengan el mismo look, él está en constante evolución, nuevas ideas que trata de conseguir operando. Así como cada historia es diferente se debe fotografiar de una forma distinta. Para Müller el problema es que hay muchas producciones hechas hoy dónde el color no es necesario, pero no tienes otra opción ya que el distribuidor quiere vender. Si realizas un ejercicio con el director sobre las necesidades de la historia, sabes donde debes prestar atención. Los films de Müller realizados en color pueden dar demasiada información y distraer al espectador de la historia. Es el operador eternamente ingenioso cuya obra marca un constante choque cautivador entre las estéticas europeas y hollywoodiense. Según Storaro en las producciones de Hollywood el énfasis se hace en la actuación y la estructura de la historia dejando al operador limitado a rodar actuaciones. Un cosa es segura, sea cual sea el lado del Atlántico que Müller elija para trabajar él nunca estará limitado a filmar actuaciones.
Nace en Willemstad, Curaçao, en las Antillas Holandesas, un 4 de abril de 1940. Se traslada a Ámsterdam en 1953, donde estudia en la Academia de Cine desde 1962 a 1964. Este mismo año comienza su carrera profesional como ayudante de cámara del que había sido su profesor, Gérard Vandenberg. Pronto se lo llevará a Alemania, donde conoce a los directores Hans Geissendörf y Win Wenders. En 1969 ejerce de director de fotografía en “Jonathan”, film debut de Geissendörf, con quien trabajará posteriormente en ocho producciones.
El nombre de Müller está inextricablemente ligado al de Wenders. Desde que fotografiara su primer largometraje, “Summer in the city” (1969) examen final con el que se graduó Wenders en la escuela de Cine y TV de Munich, han permanecido juntos y colaborado en numerosos films del director alemán. Müller era capaz de trasmitir los sueños de Wenders, las tomas de viajes son porque sus historias son en gran parte sobre viajes, comunicación, distancias, trenes, postes de teléfono con cables y todo tipo de significado relacionado con viaje. Muchas de sus historias juegan de esa forma, así que intentaban conseguir algo en movimiento. El proceso de hacer el film se convertía en parte del mismo. En 1971, Wenders fundó con catorce realizadores alemanes, la cooperativa productora y distribuidora Filmverlag der Autoren, compañía que se convirtió en el núcleo del Nuevo Cine Alemán, y de la que salieron colaboraciones Müller-Wenders como “Scarlet Letter”, “Alice in the Cities”, “Wrong Move” y “Kings of the Road”. La primera co-producción internacional fue “The American friend”, que llamó la atención de Francis Ford Coppola. Wenders se instaló en EEUU, y junto con Sam Shepard escribieron el guión de “Paris, Texas”, uno de los films más celebres en la filmografía de Müller. Wenders y Müller comparten a partes iguales la responsabilidad creativa del estilo visual de “Paris, Texas”. La mirada que ambos imprimen sobre el continente americano es una mirada fascinada por la belleza del entorno pero escrutadora de todo aquello que la realidad esconde tras de sí.
Ha ganado numerosos premios por su trabajo entre otros, el Bundesfilmpreis (Premios de Cine Alemán) a la Mejor Fotografía por “Wrong Move” en 1975, por “Class enemy” en 1983 y por “Korczak” en 1991. DKP Spiefilm (Premio Alemán de Cámaras) por “Paris, Texas” en 1984 y el Premio Homenaje por su trayectoria profesional en 2005. Premio New York Film Critics por “Dead Man” en 1995 y por “Breaking the Waves” en 1996. Film que también obtiene el Premio NSFC, el Premio Robert y una nominación al Sapo de Oro en Camerimage. En 1998 recibe el Premio Especial Mejor Dúo Independiente con Jim Jarmuch en el Camerimage. Obtiene nominaciones al Sapo de Oro por “Ghost Dog:the way of the samurai” en 1999 y por “Dancer in the dark” en 2000, que gana la Palma de Oro en Cannes. En 2006 recibe el Premio a su Trayectoria en el Camerimage. Más recientemente, en 2007, el Ministro de Cultura Holandés fue el encargado de galardonar a Müller con el Premio Calf de Oro para la Cultura en el Festival de Cine de Holanda.
 

Robby Müller - NÓMADA DE LA CÁMARA

En la primera edición de Madridimagen, hace ya once años, tuvimos la fortuna de contar con una nutrida representación de lo mejor de la fotografía cinematográfica. Media docena de Oscar y multitud de otros reconocimientos sumaban nombres míticos como Freddie Young, Gabriel Figueroa, Freddie Francis, Pepe Aguayo, Henning Bensen, Teo Escamilla, Jost Vaccano, etc. Sin embargo, el camarógrafo más perseguido y admirado fue Robby Müller quien, con Juan Ruiz Anchía como traductor de lujo, fue el protagonista del seminario más concurrido.
“Breaking the wawes” (Rompiendo las olas, dirigida por el danés Lars Von Trier) había obtenido el Premio del Jurado en el último Festival de Cannes. Allí sorprendió por la novedad de sus imágenes y, aún sin estrenar en España, levantaba verdadera expectación. Tuvimos la oportunidad de que el creador de dichas imágenes nos explicara su proceso creativo de primera mano. Los más jóvenes e inquietos no cesaban de hacerle preguntas aprovechando su generosidad. Pero la contribución de Robby se extendió a otro seminario que tuvo lugar en Molinare – su responsable, Chema Remacha, también colaboraba generosamente- en el que nos explicó como había utilizado el Spirit Datacine rompiendo las normas de la imagen tradicional.
Sin embargo, su nombre me retrotrae a tiempos anteriores. Cuando nos reuníamos en los desaparecidos cines Alphaville – su creador, Javier de Garcillán nos dejó recientemente- para admirar las imágenes de “Der Amerikanische Freund” (El Amigo Americano, 1977, de Wim Wenders). No creo que ninguna otra novela de Patricia Highsmith haya tenido tanta fortuna en su traslado a la pantalla con el impresionante Bruno Ganz y su “amigo americano”, Denis Hopper, secundados por un magnífico Nicholas Ray en la genial atmósfera creada por Robby Müller.
El éxito de esta película le abrió las puertas del cine americano donde, en alguna ocasión, le privaron del placer de bailar con la cámara pues, además de iluminar, Robby siempre opera la cámara. Lejos de dejarse seducir por aquel mega mercado, que le obligaba a hacer películas correctas y no le permitía experimentar e innovar, siguió moviéndose por películas de relativamente bajo presupuesto y alto interés.
Entre sus trabajos que más me llamaron la atención recuerdo otras obras de Wenders, a quien le hizo su primera película, “Summer in the city” (1970) y posteriormente una docena más. En mi retina se quedaron grabados el blanco negro de “Die Angst des Tormanns beim Elfmeter” (El miedo del portero ante el penalti, 1972); la belleza trashumante de “Alice in den Städten” (Alicia en las ciudades, 1974); y los encuadres de “Paris, Texas” (1984) todas ellas con sabor Alphaville.
Su paso por el cine americano, aparte de títulos comerciales cuyo único objetivo era la taquilla, deja títulos interesantes. Con el americano Jim Jarmusch rueda seis películas. Entre ellas, “Down by law” (Bajo el peso de la ley, 1986), y “Mistery Train” (1989). También colabora con Peter Bogdanovich en “Saint Jack” (1979) y “They All Laughed” (1.981). William Friedkin le debe las fuerza de las imágenes de “To live and die in L.A.” (1985). Con el inglés John Schlesinger colabora en “The Believers” (1987).
Pero Robby, nacido en 1941 en las Antillas holandesas, residente en Ámsterdam y nómada por naturaleza y por trabajo –rueda en gran cantidad de países con gentes de muy diferente procedencia- se siente más a gusto en el cine de europeo. Colabora en el debut como director de uno de los más prestigiosos escritores y dramaturgos de los últimos años, el austriaco Peter Handke - que ha colaborado con Wenders para llevar al cine alguno de sus relatos- en el rodaje de su novela “Die Linkshändige Frau” (La mujer Zurda, 1978). Con el francés Barber Schroeder rueda “Tricheurs” (1984) y “Barfly” (1987). Con el maestro polaco Andrej Wajda rueda “Korczak” (1.990). En “24 Hour Party People” (2002), que supone su primera colaboración con el interesantísimo director inglés Michael Winterbottom, recrea la agitada atmósfera musical de Manchester en los últimos 70…
Su reencuentro con Lars Von Trier da lugar a otra de sus películas más innovadoras “Dancer in the Dark” (2000) que logra multitud de reconocimientos: Palma de Oro en Cannes, 4 nominaciones a los Oscar, Mejor Película Europea, Goya a la Mejor Película Europea.…
Tengo el honor de compartir créditos con mi largamente admirado Robby en uno de sus últimos trabajos, Visions of Europe (2004). Una película producida para celebrar la más reciente ampliación de la Unión Europea. Müller se responsabilizó de las imágenes del prólogo y yo de la parte rodada en España, “Our Kids”, dirigida por Miguel Hermoso.
Recuerdo a Robby con su cazadora vaquera y una bolsa al hombro haciendo fotos de todos los rincones del Círculo de Bellas Artes - gentilmente cedido por su director, César Antonio Molina (actual Ministro de Cultura)- con la Ixus que les había regalado Canon a nuestros invitados. Estoy deseando verle recogiendo el MADRIDMAGEN GOLDEN AWARD en la Sala Doré de la FILMOTECA ESPAÑOLA. Creo que esta distinción ha sido muy pocas veces tan justamente entregada. ¡Welcome Back Robby!